
Se trata de una bodega y planta embotelladora con capacidad para producir hasta 80 millones de botellas al año, gracias a unas dependencias que ocupan una superficie de 20.000 metros cuadrados y que también sirve de plataforma logística para el resto de países de su zona de influencia asiática.
Cuenta con 32 depósitos de acero inoxidable, controlados por ordenador. En esta bodega se reciben vinos desde la Bodega Central de Valdepeñas y se comercializan preferentemente en las grandes cadenas de supermercados que tienen una presencia destacada en China.

Las amplias instalaciones de Shanghai Félix Solís cuentan con edificio de oficinas, bodega, laboratorio y amplios almacenes de producto terminado. La línea de embotellado tiene un rendimiento de 4.500 botellas a la hora.
Los vinos se preparan al gusto del consumidor chino, cuyo tipo preferido es el popular “vino tinto seco”. A diferencia de los clientes de los países con amplia tradición vitivinícola, los chinos demandan vinos más fáciles de beber, con una baja acidez y poco tánicos. Es más, las propias presentaciones se adaptan a los gustos locales, primando, como es lógico, los textos en chino, los diseños con predominio del color oro y las cajas de madera.